Revista Economía & Negocios

Vol. 8 Núm. 1, 2026


Artículo original


Dinámicas del mercado laboral en Costa Rica antes, durante y después de la COVID-19 (2019-2025)

Labor market dynamics in Costa Rica before, during and after COVID-19 (2019-2025)


Roxana Morales-Ramos*

*Autor de correspondencia: roxana.morales.ramos@una.ac.cr, https://orcid.org/0000-0001-6609-6090 Universidad Nacional. Escuela de Economía. Observatorio Económico y Social. Costa Rica


Recepción: 15/01/2026 Aceptación: 24/02/2026 Publicación: 30/04/2026


Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución 4.0 Internacional


Como citar: Morales-Ramos, R. (2026). Dinámicas del mercado laboral en Costa Rica antes, durante y después de la COVID-19 (2019-2025). Economía & Negocios, 8(1), 42-54. https://www.doi.org/10.33326/27086062.202 6.1.2560


RESUMEN


La pandemia por la COVID-19 generó una disrupción sin precedentes en los mercados laborales a nivel mundial, con impactos especialmente profundos en América Latina. En Costa Rica, los efectos iniciales y el posterior proceso de recuperación ocurrieron en un contexto de transformaciones demográficas aceleradas, caracterizadas por el envejecimiento poblacional y la disminución relativa de la población joven. Este estudio analiza la evolución y los principales cambios estructurales del mercado laboral costarricense entre 2019 y 2025. Se emplea un diseño no experimental, longitudinal y descriptivo-analítico, basado en microdatos de la Encuesta Continua de Empleo del INEC, información del Banco Central de Costa Rica y normativa de política pública vinculada a la emergencia sanitaria. Los resultados evidencian un deterioro significativo del empleo durante el 2020, seguido de una recuperación heterogénea entre sectores, grupos poblacionales y tipos de ocupación. Asimismo, se identifica un aumento sostenido de la inactividad laboral, en particular entre mujeres y personas mayores, junto con una reducción de la fuerza de trabajo a pesar del crecimiento poblacional. Estos hallazgos subrayan la necesidad de fortalecer políticas orientadas a ampliar la participación laboral, reducir brechas estructurales y mejorar la resiliencia del mercado laboral ante futuros choques.


Palabras clave:1 composición de la fuerza laboral (J82), desempleo (E24), empleo (E24), fuerza laboral y empleo: tamaño y estructura (J21), tendencias demográficas (J11)


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1 Los términos clave han sido recuperados a partir del Tesauro JEL Classification System


ABSTRACT


The COVID-19 pandemic generated unprecedented disruption in labor markets worldwide, with particularly profound impacts in Latin America. In Costa Rica, the initial effects and subsequent recovery process occurred within a context of accelerated demographic transformations, characterized by population aging and a relative decline in the young population. This study analyzes the evolution and main structural changes of the Costa Rican labor market between 2019 and 2025. A non-experimental, longitudinal, and descriptive-analytical design is employed, based on microdata from the National Institute of Statistics and Censuses’ (INEC) Continuous Employment Survey, information from the Central Bank of Costa Rica, and public policy regulations related to the health emergency. The results show a significant deterioration in employment during 2020, followed by a heterogeneous recovery across sectors, population groups, and types of occupation. A sustained increase in labor inactivity is also identified, particularly among women and older adults, along with a reduction in the labor force despite population growth. These findings underscore the need to strengthen policies aimed at expanding labor force participation, reducing structural gaps, and improving the resilience of the labor market to future shocks.


Keywords: composition of the labor force (J82), unemployment (E24), employment (E24), labor force and employment: size and structure (J21), demographic trends (J11)


INTRODUCCIÓN


La COVID-19 surgió en diciembre de 2019 en Wuhan, China, y fue declarada pandemia por la Organización Mundial de la Salud (OMS) el 11 de marzo de 2020. Hasta el 9 de noviembre de 2025 se habían registrado 778 992 858 contagios y 7 103 341 fallecimientos en el mundo; en Costa Rica, las cifras acumuladas alcanzaban 1 240 862 casos y 9391 muertes (World Health Organization [WHO], 2025).

La pandemia tuvo repercusiones sanitarias, económicas y sociales de gran magnitud. Las medidas implementadas por los distintos gobiernos para contener la propagación del virus provocaron la paralización parcial o total de numerosas actividades productivas, lo que afectó de manera significativa el empleo, los niveles de pobreza y el bienestar de los hogares. Según datos del Banco Mundial (2025), en 2020 la economía mundial se contrajo un 2,9 %, mientras que en América Latina y el Caribe la caída alcanzó el 6,6 %. Por su parte, Yonzan et al. (2022) señalaron que la pobreza extrema aumentó un 12 % a nivel mundial, lo que representó 71 millones de personas adicionales en esa condición, y advirtieron que “el aumento de la pobreza extrema provocado por la COVID-19 podría ser el mayor registrado desde la Segunda Guerra Mundial” (párr. 5).

En el ámbito laboral, la Organización Internacional del Trabajo (OIT, 2021) estimó que “en 2020 se perdió el 8,8 por ciento de las horas de trabajo a nivel mundial con respecto al cuarto trimestre de 2019, equivale a 255 millones de empleos a tiempo completo” (p. 1), un impacto cuatro veces superior al observado durante la crisis financiera de 2009. A ello se sumaron reducciones de jornadas, suspensiones contractuales y disminuciones salariales que afectaron la estabilidad financiera de hogares, empresas y gobiernos. Posteriormente, en mayo de 2023, la OMS declaró el fin de la emergencia sanitaria internacional y señaló que la COVID-19 dejó de constituir una amenaza aguda para convertirse en un problema de salud persistente (Organización Mundial de la Salud [OMS], 2023).

En Costa Rica, el mercado laboral experimentó transformaciones significativas durante el periodo 2019-2025, determinadas tanto por el impacto directo de la pandemia —con su mayor afectación en el segundo trimestre de 2020— como por tendencias demográficas y productivas preexistentes. La contracción económica generó un deterioro sin precedentes en los indicadores laborales y, aunque la recuperación iniciada en 2021 fue progresiva, no se distribuyó de manera homogénea entre sectores económicos, grupos poblacionales ni ocupaciones. Como resultado, el país enfrenta un mercado laboral más segmentado y caracterizado por patrones de participación distintos a los observados antes de la pandemia.

El presente artículo analiza la evolución y los principales cambios estructurales del mercado laboral costarricense entre el tercer trimestre de 2019 y el tercer trimestre de 2025, mediante un examen integral de indicadores laborales y sociodemográficos. El objetivo es aportar evidencia empírica que permita dimensionar la magnitud de las transformaciones recientes y contribuir a la formulación de políticas públicas orientadas a mejorar la participación


laboral, reducir brechas y fortalecer la resiliencia del mercado laboral frente a futuros choques.

El documento se organiza de la siguiente manera: en el segundo apartado se presenta la metodología empleada; en el tercero se expone el marco referencial, incluyendo las principales medidas de política pública adoptadas por el Gobierno de Costa Rica y una caracterización de la evolución económica durante el periodo analizado. En el cuarto apartado se desarrolla y discuten los resultados del estudio, con énfasis en los efectos inmediatos de la pandemia sobre el mercado laboral, los cambios en la estructura poblacional, las dinámicas laborales de 2019 a 2025, las razones del incremento en la inactividad y las implicaciones del envejecimiento y reducción de la fuerza de trabajo. Finalmente, en el quinto apartado se presentan las conclusiones más relevantes.


MATERIAL Y MÉTODOS


Objetivo

Analizar la evolución y los cambios estructurales del mercado laboral costarricense entre 2019 y 2025, mediante el estudio de indicadores laborales y sociodemográficos, con el propósito de identificar los principales efectos de la pandemia por COVID-19 y las transformaciones posteriores en la participación laboral, el empleo, la inactividad y la composición poblacional del país.

Enfoque y diseño de la investigación

El presente estudio adoptó un enfoque cuantitativo, sustentado en el análisis de datos estadísticos provenientes de fuentes oficiales. El diseño de investigación fue no experimental, longitudinal y de carácter descriptivo-analítico, dado que se examinó la evolución de indicadores laborales y sociodemográficos a lo largo del tiempo sin manipulación de las variables por parte de la persona investigadora. Asimismo, se incorporaron elementos de análisis comparativo para identificar cambios estructurales del mercado laboral antes, durante y después de la pandemia provocada por la COVID-19.

Fuentes de información y período de estudio

En la investigación se utilizó la Encuesta Continua de Empleo (ECE) como fuente principal, elaborada por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC, 2012). Esta encuesta fue seleccionada por su representatividad estadística y su capacidad para capturar variaciones trimestrales en las condiciones del mercado laboral2. Se emplearon además datos del Banco Central de Costa Rica (BCCR, s.f.). referentes a la evolución del Producto Interno Bruto en términos reales, así como normativa, decretos ejecutivos y registros administrativos de instituciones públicas asociadas con las medidas implementadas durante la emergencia sanitaria (Ministerio de Trabajo y Seguridad Social [MTSS], la Caja Costarricense de Seguro Social [CCSS], el BCCR, el Consejo Nacional de Supervisión del Sistema Financiero [CONASSIF] y el Ministerio de Hacienda).

El análisis abarca el periodo comprendido entre el III trimestre de 20193 y el III trimestre de 2025, lo que permite comparar la situación previa a la pandemia, su impacto inmediato y la etapa de recuperación y estabilización posterior.

Variables analizadas

El análisis del mercado laboral se desarrolla a partir de las siguientes variables principales, definidas por el INEC (2012):

  1. Fuerza de trabajo (FT) o población económicamente activa: incluye a las personas de 15 años o más que, durante la semana de referencia de la encuesta, participaron en la producción de bienes y servicios económicos (personas ocupadas) o manifestaron su disposición a hacerlo mediante la búsqueda activa de empleo (personas desempleadas).

  2. Población ocupada: personas de 15 años o más que trabajaron por lo menos una hora en la semana de

         referencia de la encuesta.

    2 “La Encuesta Continua de Empleo utiliza una muestra probabilística, bietápica y estratificada, y por tanto, los hogares seleccionados constituyen una muestra representativa de todos los hogares del país Dicha muestra cambia un 25 % cada trimestre, lo que significa que una vivienda puede ser entrevistada un máximo de cuatro veces en un año” (INEC, 2012, p. 7)

    3 Se toma como referencia prepandemia el III trimestre de 2019, de modo que coincida con el último trimestre disponible para este análisis (III trimestre de 2025). Esto permite minimizar los efectos estacionales en la comparación y obtener una lectura más precisa de los cambios estructurales y cíclicos ocurridos en el periodo.


  3. Población desempleada: personas de 15 años o más que, durante la semana de referencia de la encuesta, no tenían empleo y estaban disponibles para incorporarse a la producción de bienes y servicios. Además, buscaron activamente trabajo en las últimas cuatro semanas, pero no lograron encontrarlo.

  4. Población fuera de la fuerza de trabajo: personas de 15 años o más que no estuvieron ocupadas durante la semana de referencia de la encuesta y que, además, no realizaron ninguna gestión de búsqueda de empleo en las cuatro semanas previas a la entrevista. Estas personas no participan en la producción de bienes y servicios económicos ni buscan incorporarse a ella.

  5. Tasa de desempleo abierto: porcentaje que representa la población desempleada con respecto al total de la fuerza de trabajo (FT).

  6. Tasa de ocupación: porcentaje de la población ocupada respecto a la población de 15 años y más.

  7. Tasa neta de participación: porcentaje de la población de 15 años o más que participa en la fuerza de

    trabajo, ya sea como ocupada o desempleada.

  8. Porcentaje de ocupados con subempleo: proporción de la población ocupada que trabaja menos de 40 horas semanales y que, aun estando disponible para laborar más horas, no logra encontrar empleo adicional (subempleo por insuficiencia de horas).

    Técnicas de análisis

    Se utilizaron estadísticas descriptivas, variaciones absolutas y porcentuales, tasas de crecimiento y análisis de tendencias. Para la identificación de cambios estructurales se realizó un examen comparativo entre el tercer trimestre de 2019 y el tercer trimestre de 2025, con énfasis en:

Los datos se procesaron en hojas de cálculo y software estadístico y se presentaron mediante tablas y figuras que facilitan la visualización de tendencias y rupturas relevantes.


MARCO REFERENCIAL


Medidas implementadas en Costa Rica durante la pandemia

A partir del 6 de marzo de 2020 —cuando se confirmó el primer caso de COVID-19 en Costa Rica— el Gobierno de la República puso en marcha un conjunto de medidas sanitarias, económicas, sociales y laborales orientadas tanto a contener la transmisión del SARS-CoV-2 como a mitigar sus efectos sobre la actividad productiva y las condiciones de vida de la población. Muchas de estas intervenciones fueron de carácter excepcional y se ajustaron conforme avanzaba la emergencia sanitaria y persistía la incertidumbre en el entorno macroeconómico.

El paquete de medidas aplicadas incluyó desde restricciones a la movilidad y a determinadas actividades económicas, hasta instrumentos fiscales, monetarios y laborales de aplicación temporal. A continuación, se presenta una síntesis de las principales medidas adoptadas entre marzo de 2020 y agosto de 2022.

Medidas sanitarias y de restricción

El 16 de marzo de 2020, mediante el Decreto Ejecutivo N.° 42227-MP-S, se declaró el Estado de Emergencia Nacional en todo el país. A partir del 24 de marzo, se implementaron medidas de restricción que incluyeron la cancelación de eventos masivos, el cierre de establecimientos comerciales con permiso sanitario, centros educativos, templos y playas, así como la prohibición de actividades que generaran aglomeraciones. Se limitó la circulación de vehículos según número de placa y franjas horarias para reducir la movilidad ciudadana. Además, se cerraron fronteras terrestres y aeropuertos al ingreso de extranjeros, restableciéndose los vuelos internacionales


de manera gradual en agosto de 2020. Se promovió el teletrabajo en los sectores público y privado y durante la

Semana Santa de 2020 se aplicaron medidas más estrictas para evitar desplazamientos masivos.

Medidas económicas y fiscales

Se implementó el Programa Proteger (Decreto N.o 42305-MTSS-MDHIS del 17 de abril de 2020), dirigido a personas con reducción de jornada, despidos o suspensión de contratos. El 19 de marzo de 2020 se aprobó la Ley N.° 9830, Alivio Fiscal, que estableció moratorias en el pago del impuesto al valor agregado (IVA) y del impuesto selectivo de consumo, eliminación de pagos parciales del impuesto sobre las utilidades, exoneración temporal del IVA en arrendamientos comerciales y moratoria de aranceles de importación. No se aplicaron ajustes salariales al sector público en 2020. La reducción prevista del precio de la gasolina en 2020 fue suspendida, destinándose la diferencia al financiamiento del Programa Proteger (Ley N.o 9840, Protección a las personas trabajadoras durante la emergencia nacional COVID-19, del 22 de abril de 2020). En agosto de 2020, el BID otorgó un préstamo de US$245 millones para fortalecer este programa (Asamblea Legislativa de la República de Costa Rica, 2020).

Medidas monetarias y financieras

El Banco Central de Costa Rica (BCCR, s.f.) adoptó una política monetaria expansiva: en junio de 2020 redujo la tasa de política monetaria (TPM) a 0,75 %, su nivel más bajo desde 2011. En septiembre se habilitó una facilidad temporal de financiamiento a mediano plazo para intermediarios financieros regulados por SUGEF por

₡700.000 millones y se autorizó la compra de títulos del Ministerio de Hacienda en el mercado secundario hasta

₡250.000 millones. Paralelamente, SUGEF y CONASSIF flexibilizaron la normativa prudencial para facilitar

readecuaciones, prórrogas y condiciones crediticias favorables a empresas y personas deudoras.

Medidas laborales y sociales

Entre marzo y diciembre de 2020 se permitió la suspensión de contratos y reducción de jornadas, tramitándose 77 000 solicitudes de suspensión y 156 000 de reducción, según el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS). Se habilitó el retiro anticipado del Fondo de Capitalización Laboral (FCL) mediante el Decreto N.° 9839 (Asamblea Legislativa de la República de Costa Rica, 2020).

La Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) autorizó la reducción temporal de bases mínimas contributivas de seguros de salud y pensiones para aliviar la presión financiera sobre trabajadores y empleadores. El proceso de reapertura económica comenzó el 16 de mayo de 2020 bajo estrictos protocolos sanitarios, concluyendo formalmente el Estado de Emergencia el 10 de agosto de 2022 (Decreto Ejecutivo N.° 43650).

Evolución de la actividad económica en Costa Rica

La crisis provocada por la COVID-19 tuvo efectos significativos sobre la actividad productiva en Costa Rica, concentrándose el mayor impacto en el segundo trimestre de 2020. Entre los distintos regímenes de producción4 , el Producto Interno Bruto (PIB) real del régimen definitivo fue el que sufrió la contracción más pronunciada (-9,3 % en el II trimestre de 2020). En contraste, el régimen especial mantuvo un desempeño positivo y no experimentó caídas; su punto más bajo fue un crecimiento de 3,6 % en ese mismo trimestre.3

Esta dinámica se observa en la figura 1, que presenta la variación interanual del PIB real por trimestre, según

régimen, para el periodo 2019-2025.


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4 Los regímenes especiales son mecanismos legales que los gobiernos implementan para incentivar la inversión extranjera directa, las exportaciones, el desarrollo y dinamización de la economía. En Costa Rica, la Promotora de Comercio Exterior (PROCOMER, s.f.) administra tres regímenes especiales: Zona Franca, Perfeccionamiento Activo y Devolutivo de Derechos. El de Zona Franca es el de mayor peso (PROCOMER, s.f.).


Figura 1

Costa Rica: Producto Interno Bruto trimestral por régimen de comercio. Variación interanual. Porcentajes. I trimestre 2019-II trimestre 2025


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Fuente. Elaboración propia con datos del BCCR


Los datos de la figura 1 evidencian la marcada dualidad entre el régimen definitivo y el régimen especial (zonas francas). Este último mantiene un dinamismo considerablemente superior, lo que refuerza la persistencia del dualismo estructural de la economía costarricense, ya que, por un lado, se tiene un sector externo muy competitivo y articulado con los mercados globales y, por otro, un sector orientado al mercado interno con un crecimiento más moderado.

Si bien el régimen especial, altamente dinámico, genera empleos de alta calificación y con remuneraciones superiores al promedio nacional, su carácter intensivo en capital —y no en mano de obra— limita la cantidad de puestos de trabajo que puede absorber en comparación con el resto de la economía.

En contraste, las actividades intensivas en trabajo, fundamentales para la generación de empleo (como el sector agropecuario y la construcción), han mostrado una tendencia a la desaceleración en los últimos años, lo que profundiza las brechas estructurales del aparato productivo nacional.

Esta información resulta fundamental para comprender la evolución del mercado laboral en Costa Rica durante y después de la pandemia, ya que evidencia las restricciones productivas que condicionan la creación de empleo y amplifican los efectos de los choques económicos, en especial sobre los sectores más dependientes de la demanda interna.


RESULTADOS Y DISCUSIÓN


Principales efectos de la pandemia sobre el mercado laboral costarricense

El impacto más severo de la crisis provocada por la COVID-19 sobre el mercado laboral costarricense se registró en el segundo trimestre de 2020. A continuación, se resumen las principales afectaciones, a partir de la comparación interanual entre los resultados de la Encuesta Continua de Empleo del segundo trimestre de 2019 y el segundo trimestre de 20205:

  1. Caída del empleo total: la cantidad de personas ocupadas disminuyó en 437 938 (-20,1 %). Del total de empleos perdidos, el 52 % correspondió a mujeres y el 48 % a hombres, lo que evidencia un impacto levemente mayor sobre la fuerza laboral femenina.

  2. Afectación diferenciada por nivel educativo: aunque la reducción del empleo afectó a todos los niveles

    educativos, el 46 % de las personas que perdieron su ocupación contaban solo con primaria completa o menos.

    image

    5 Como se señaló anteriormente, el segundo trimestre de 2020 fue el periodo de mayor afectación tanto en la producción como en el mercado laboral en Costa Rica. Para reducir los efectos de estacionalidad en el análisis, los datos se comparan con el segundo trimestre del año anterior, con el fin de identificar los efectos más inmediatos de la pandemia.


  3. Sectores más afectados: las mayores contracciones del empleo se registraron en hoteles y restaurantes (-46,4 %), servicio doméstico (-44 %) y construcción (-37 %). La pérdida de puestos de trabajo abarcó prácticamente todas las ramas de actividad, lo que evidencia el carácter transversal del choque económico.

  4. Aumento del desempleo: la población desempleada aumentó en 255793 personas (+86,5 %). Del total

    de este incremento, el 47 % eran mujeres y el 53 %, hombres.

  5. Incremento en la tasa de desempleo abierto: la tasa de desempleo aumentó del 12,5 % en el segundo trimestre de 2019 al 24 % en el mismo periodo de 2020, el nivel más alto registrado durante la pandemia. Entre las mujeres, la tasa de desempleo abierto alcanzó el 30,4 %, mientras que entre los hombres llegó al 20 %.

    El deterioro fue aún más pronunciado entre la población joven, ya que la tasa pasó del 32,5 % al 48 %. Al desagregar por sexo, el desempleo juvenil alcanzó el 57,4 % entre las mujeres y el 42 % entre los hombres.

  6. Aumento del subempleo: el subempleo por insuficiencia de horas aumentó del 12,4 % al 20,5 %. El incremento fue similar entre hombres y mujeres, lo que refleja un deterioro generalizado en la calidad del empleo. Este comportamiento se asocia con la reducción de jornadas laborales aplicada por las empresas para amortiguar el impacto económico de la crisis.

  7. Retiro temporal de la fuerza de trabajo: la tasa neta de participación disminuyó 8 puntos porcentuales (de 63,4 % a 57,6 %), lo que indica que una proporción significativa de la población dejó de buscar empleo en un contexto marcado por la incertidumbre y las restricciones sanitarias.

  8. Contracción de la tasa de ocupación: la tasa de ocupación se redujo en 11,7 puntos porcentuales, al

    pasar de 55,5 % a 43,7 %.

  9. Reducción del empleo informal: el número de personas en la informalidad disminuyó en 317 664, lo que provocó que la proporción de empleo informal descendiera del 46,3 % al 39,8 %. Esta reducción no representa una mejora estructural, sino el resultado de la destrucción de empleos precarios, altamente expuestos a la paralización de actividades y a las restricciones sanitarias.

En conjunto, estos resultados confirman que el impacto de la pandemia sobre el mercado laboral costarricense fue profundo, severo y heterogéneo. La contracción del empleo se concentró en los sectores más intensivos en mano de obra y de menor productividad, mientras que las personas con menor nivel educativo, las mujeres y la población joven enfrentaron barreras más pronunciadas para conservar o recuperar su empleo.

El marcado aumento del desempleo, el crecimiento del subempleo y la caída en la participación laboral ilustran la magnitud del choque económico y revelan las limitaciones estructurales del aparato productivo para sostener el empleo en un contexto sin precedentes.

Asimismo, la reducción del empleo informal, lejos de constituir un avance, respondió a la destrucción masiva de

puestos precarios, lo que profundizó la vulnerabilidad socioeconómica de amplios segmentos de la población.

En los siguientes apartados se examinará la evolución del mercado laboral durante la etapa pospandemia y los cambios estructurales que surgieron a partir de este periodo.

Cambios en la estructura poblacional del país

Según datos de la Encuesta Continua de Empleo (ECE), en el tercer trimestre de 2025, Costa Rica registró una población total de 5 359 946 habitantes, de los cuales el 49,7 % correspondía a mujeres y el 50,3 %, a hombres. En comparación con el mismo periodo de 2019, la población se incrementó en un 5,9 %.

El análisis por grupos de edad evidencia que el mayor crecimiento se produjo en la población de 60 años y más, con un aumento del 38 %, mientras que la disminución más significativa se observó en el grupo de 15 a 24 años, que retrocedió un 12 %. Estos cambios reflejan un proceso acelerado de envejecimiento demográfico (figura 2).

Las variaciones en la estructura por edad —particularmente el incremento del grupo de 60 años y más y la reducción del segmento joven— indican que el país avanza hacia una menor proporción de personas en edad de trabajar y un aumento en la población dependiente.

Esta transformación implica retos importantes para el país, en particular para el sistema de seguridad social (salud y pensiones), los programas de asistencia social, las labores de cuidado —que recaen en su mayoría sobre las mujeres—, el nivel de ingresos de los hogares y la capacidad nacional para alcanzar mayores niveles de producción en el mediano y largo plazo.

En este contexto, la transición demográfica también constituye un factor determinante para comprender la

evolución reciente del mercado laboral y los retos estructurales que Costa Rica enfrentará en los próximos años.


Figura 2


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Costa Rica: Distribución de la población por grupos de edad

Fuente. Elaboración propia con datos de la ECE del INEC

Dinámicas del mercado laboral

Fuerza de trabajo

En los últimos seis años, la fuerza de trabajo del país se redujo un 4,1 % (equivalente a 99692 personas menos participando activamente en el mercado laboral), a pesar de que la población total aumentó un 5,9 % en el mismo periodo. Como consecuencia, la tasa neta de participación descendió de 61,8 % a 54,9 %, lo que evidencia que una proporción creciente de la población ha quedado fuera del mercado laboral.

La contracción de la fuerza laboral se explica, en gran medida, por la salida de mujeres del mercado de trabajo. Del total de personas que dejaron de participar entre el III trimestre de 2019 y el III trimestre de 2025, el 87,3 % corresponde a mujeres, mientras que solo el 13,7 % corresponde a hombres (tabla 1).

Al examinar la evolución de la tasa neta de participación por sexo, se confirma esta tendencia. Entre las mujeres, esta tasa se ubica en 42,2 % y muestra una reducción de 7,9 puntos porcentuales en los últimos seis años. Entre los hombres, aunque el nivel de participación es mayor (67,2 %), también se observa una caída significativa de 5,8 puntos porcentuales en el mismo periodo.

Este comportamiento refleja un deterioro generalizado en la participación laboral, con un impacto más fuerte entre las mujeres. Las causas responden a barreras estructurales persistentes —vinculadas al cuido, la distribución desigual del trabajo no remunerado y las condiciones del entorno laboral— que serán analizadas más adelante en detalle.


Tabla 1

Costa Rica: Fuerza de trabajo. III Trimestre 2019 y III Trimestre 2025



III T. 2019

III T. 2025

Variación absoluta

Variación (%)

Mujeres

992 464

905 438

-87 026

-8,8

Hombres

1 448 257

1 435 591

-12 666

-0,9

Total

2 440 721

2 341 029

-99 692

-4,1

Fuente. Elaboración propia con datos de la ECE del INEC

Perfil de la población que se ha incorporado a la inactividad laboral

Entre el III trimestre de 2019 y el III trimestre de 2025, la población fuera de la fuerza de trabajo aumentó en 412 562 personas (+27,3 %), un crecimiento bastante acelerado para un período tan corto. Tal como se observa en la tabla 2, este incremento no afecta por igual a hombres y mujeres: son ellas quienes, en términos absolutos, han pasado en mayor medida a engrosar el grupo de personas inactivas (+247 594).


Tabla 2

Costa Rica: población fuera de la fuerza de trabajo, total y por sexo. III Trimestre 2019 y III Trimestre 2025



III T. 2019

III T. 2025

Variación absoluta

Variación (%)

Mujeres

976 505

1 224 099

247 594

25,4

Hombres

534 153

699 121

164 968

30,9

Total

1 510 658

1 923 220

412 562

27,3

Fuente. Elaboración propia con datos de la ECE del INEC

Durante el periodo analizado, todos los grupos de edad registraron un aumento en la cantidad de personas fuera del mercado laboral. Sin embargo, el incremento más pronunciado se dio entre quienes tienen 60 años o más, con 321 240 personas adicionales (+54 %). Este grupo concentró el 77,9 % del total de nuevas personas inactivas en ese periodo. El detalle por grupo etario se presenta en la tabla 3.


Tabla 3

Costa Rica: población fuera de la fuerza de trabajo por grupos de edad. III Trimestre 2019 y III Trimestre 2025


Grupo de edad

III T. 2019

III T. 2025

Variación absoluta

Variación (%)

De 15 a 24 años

448 924

452 697

3773

0,8

De 25 a 34 años

125 406

149 455

24 049

19,2

De 35 a 44 años

100 025

151 230

51 205

51,2

De 45 a 59 años

239 506

252 596

13 090

5,5

De 60 años o más

595 349

916 589

321 240

54,0

No especificado

1448

653

-795

-54,9

Promedio país

1 510 658

1 923 220

412 562

27,3

Fuente. Elaboración propia con datos de la ECE del INEC

Determinantes de la inactividad laboral

La Encuesta Continua de Empleo (ECE) incorpora una pregunta dirigida a las personas que se encuentran fuera del mercado laboral, con el objetivo de identificar las razones de su inactividad: “Si la semana pasada (nombre) hubiese encontrado un trabajo ¿podría comenzar a trabajar en este momento, o más tardar en dos semanas?”

A partir de esta consulta, el INEC clasifica las respuestas en distintas categorías que permiten distinguir entre quienes están disponibles o no para incorporarse al empleo y, dentro de estos grupos, las razones específicas de su situación. Las opciones de respuesta incluyen:

a) No desea trabajar, b) Persona muy anciana, c) Discapacidad permanente, d) Enfermedad, e) Obligaciones familiares (cuidado del hogar, niños u otras personas), f) Razones personales (estudio, viaje programado), g) Podría, pero en otro momento, h) Sí podría, sin ninguna restricción e i) Sí podría, con ciertas condiciones laborales.

Al comparar la información del III trimestre de 2025 con la del mismo periodo de 2019, se observan cambios estructurales tanto en los determinantes de la inactividad laboral como en la composición del grupo fuera de la fuerza de trabajo. El análisis por sexo y grupos de edad permite identificar cuáles motivos han aumentado, cuáles han disminuido y cómo esta evolución refleja transformaciones en la participación laboral del país. En particular, destacan los siguientes resultados:

trabajar aumentó en un 43 %, lo que equivale a 561 763 personas adicionales.

Población ocupada y desempleada

En los últimos seis años, la población desempleada en Costa Rica se redujo de manera sustancial, al pasar de 278 108 personas en el III trimestre de 2019 a 134 460 en el III trimestre de 2025, lo que representa una disminución del 52 % (143 648 personas menos) (figura 3).

No obstante, esta reducción no puede interpretarse solo como el resultado de una mayor generación de empleo. Del total de personas que dejaron de estar desempleadas, únicamente 43 956 lograron incorporarse a una ocupación, mientras que 99 692 abandonaron el mercado laboral y pasaron a formar parte de la población fuera de la fuerza de trabajo.

Este comportamiento revela una dinámica preocupante: la disminución del desempleo no responde a un aumento

en la demanda laboral, sino al retiro de una proporción significativa de personas del mercado de trabajo.


Figura 3

Costa Rica: población ocupada y desempleada. III trimestre 2019 al III trimestre 2025


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Fuente. Elaboración propia con datos de la ECE del INEC


En términos de la tasa de desempleo, durante el mismo periodo se observa una disminución de seis puntos porcentuales, al pasar del 11,4 % en el III trimestre de 2019 al 5,7 % en el III trimestre de 2025. Sin embargo, esta reducción tampoco responde de manera predominante a la creación de puestos de trabajo, sino —como se indicó antes— a la salida de un número considerable de personas del mercado laboral.

A pesar de esta disminución general en el desempleo, persisten diferencias relevantes entre grupos poblacionales. La tasa de desempleo continúa siendo más elevada entre las mujeres (6,9 %) y, en particular, entre la población joven (14,1 %). Estas cifras evidencian la persistencia de brechas estructurales en el mercado laboral asociadas al género y la edad, lo que indica que la recuperación en materia de empleo no ha sido compleja y heterogénea.

Sectores más dinámicos en la generación de empleo

En el periodo posterior a la pandemia, la creación de empleo en Costa Rica se ha concentrado en mayor medida en ocupaciones de alta calificación, es decir, aquellas que requieren educación técnica especializada o formación universitaria. De forma paralela, se ha registrado una reducción en el número de personas empleadas en ocupaciones de calificación media y baja. Esta tendencia se vincula con el carácter dual de la estructura productiva costarricense, donde las actividades de mayor valor agregado —particularmente las vinculadas a servicios intensivos en conocimiento y manufactura avanzada (como instrumentos y suministros médicos y dentales)— han mostrado un dinamismo superior al del resto de sectores.

Desde la perspectiva educativa, el crecimiento del empleo se ha concentrado en puestos que exigen secundaria completa, educación técnica o formación universitaria. En cambio, los niveles educativos inferiores han experimentado una pérdida neta de empleos en los últimos años, lo que refleja tanto la menor demanda de mano de obra poco calificada como el proceso de transformación productiva del país.

Esta concentración del empleo en ocupaciones muy calificadas plantea desafíos significativos en términos de equidad y cohesión social. El aumento en la demanda de perfiles con mayor formación podría ampliar las brechas de acceso al empleo, en especial para las personas con menor nivel educativo, con limitaciones en habilidades digitales o que residen fuera del Gran Área Metropolitana (GAM). Si no se acompaña de políticas activas de empleo, capacitación y reconversión laboral, este proceso corre el riesgo de profundizar desigualdades preexistentes y limitar la capacidad del país para aprovechar plenamente su capital humano.

Consecuencias de la reducción y envejecimiento de la fuerza de trabajo

La disminución y el envejecimiento de la fuerza de trabajo en Costa Rica tienen importantes repercusiones sobre

el desempeño económico y social del país. Entre las más relevantes se encuentran:

  1. Reducción de la capacidad productiva y menor crecimiento potencial: una menor disponibilidad de mano de obra restringe la capacidad productiva y limita el crecimiento económico de largo plazo. Además, la escasez de personal calificado puede generar presiones salariales al alza, lo que aumenta los costos de producción y afecta la competitividad internacional.

  2. Mayor presión sobre los sistemas de pensiones: la caída en el número de cotizantes, combinada con el aumento de la población jubilada, incrementa los riesgos financieros de los regímenes de pensiones, que requerirán ajustes para garantizar su sostenibilidad futura.

  3. Aumento de la demanda de servicios de salud y cuidados. El envejecimiento poblacional eleva la demanda de atenciones médicas, así como la necesidad de servicios de cuidados de largo plazo. Este último continúa recayendo principalmente sobre las mujeres, lo que profundiza las brechas de género en participación laboral, ingresos y acceso a la seguridad social.

En conjunto, estos cambios demográficos constituyen uno de los principales desafíos para el desarrollo del país, al combinar un menor ritmo potencial de crecimiento económico, mayores presiones sobre los sistemas de protección social y una ampliación de las desigualdades de género.

Ante este escenario, resulta indispensable avanzar en políticas públicas que impulsen la creación de empleos — tanto dentro como fuera del régimen de zonas francas y de manera más equitativa entre las distintas regiones del país—, fortalezcan la productividad en los distintos sectores económicos, mejoren la calidad y pertinencia del sistema educativo, amplíen la oferta de servicios de cuido y promuevan la formalización laboral. Solo mediante este tipo de acciones será posible contar con un mercado de trabajo mejor preparado para enfrentar los desafíos que plantea una población progresivamente más envejecida y una economía cada vez más especializada.


CONCLUSIONES


Los resultados obtenidos evidencian que la pandemia por la COVID-19 tuvo impactos sin precedentes sobre el mercado laboral costarricense, cuyos efectos se extendieron más allá de la etapa sanitaria y continúan manifestándose en la estructura poblacional y en los patrones de participación laboral del país.

En primer lugar, la contracción inicial del empleo y el aumento del desempleo en 2020 alcanzaron magnitudes históricas y afectaron de manera más intensa a las mujeres, a la población joven y a las personas con menor nivel educativo. Los sectores más intensivos en mano de obra —como hoteles y restaurantes, servicio doméstico y construcción— concentraron la mayor pérdida de puestos de trabajo, lo que puso en evidencia vulnerabilidades estructurales preexistentes.

En segundo lugar, la recuperación posterior no se tradujo en un retorno de la población al mercado laboral. Por el contrario, entre 2019 y 2025 se observa una reducción sostenida de la fuerza de trabajo, acompañada de un aumento significativo de la población inactiva. Esta tendencia es bastante marcada entre las mujeres, lo que confirma la persistencia de brechas de género vinculadas al trabajo doméstico y de cuidados no remunerado. La proporción de mujeres fuera de la fuerza laboral debido a obligaciones familiares aumentó de manera significativa, lo que evidencia que la crisis sanitaria reforzó los roles tradicionales de género y profundizó desigualdades preexistentes.

En tercer lugar, la disminución del desempleo durante el periodo pospandemia no refleja un incremento sostenido de la generación de empleo, sino más bien un desplazamiento de personas hacia la inactividad. Más de dos tercios de la reducción del desempleo se explica por la salida de personas del mercado laboral, lo que evidencia una situación de desvinculación estructural que podría limitar la capacidad productiva del país en el mediano y largo plazo.

En cuarto lugar, el acelerado proceso de envejecimiento demográfico constituye un factor central en la caída de la participación laboral. El aumento del grupo de 60 años y más explica una parte sustantiva del crecimiento de la inactividad, con implicaciones relevantes para la sostenibilidad del sistema de protección social y la disponibilidad futura de mano de obra.

En conjunto, la evidencia indica que la pandemia actuó como un catalizador de tendencias preexistentes y profundizó el dualismo productivo, la informalidad estructural y las desigualdades de género y educativas. Ante este escenario, la recuperación del mercado laboral costarricense requiere políticas integrales orientadas a: (a) redistribuir socialmente el trabajo de cuidados, (b) ampliar servicios públicos que faciliten la participación laboral femenina,

(c) impulsar sectores de productividad media e intensivos en empleo y (d) fortalecer la formación, actualización y reconversión laboral. Solo a través de intervenciones articuladas que integren políticas económicas, sociales y de igualdad de género será posible avanzar hacia un mercado laboral más inclusivo, resiliente y sostenible.


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