Revista Economía & Negocios Vol. 8 Núm. 1, 2026
De-dollarization of the Paraguayan financial system: analysis of
the evolution 1995-2024
Juan Antonio Moreno-Mareco*
*Autor de correspondencia: jamoreno@eco.una.py, https://orcid.org/0000-0001-7019-4427 Universidad Nacional de Asunción. Facultad de Ciencias Económicas. Villa Hayes, Paraguay
Recepción: 08/12/2025 Aceptación: 20/02/2026 Publicación: 30/04/2026 CÓDIGO JEL: E58, F31, G21
Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución 4.0 Internacional.
Como citar: Moreno-Mareco, J. A. (2026). Desdolarización del sistema financiero paraguayo: análisis de la
evolución 1995-2024. Economía & Negocios, 8(1), 31-41. https://www.doi.org/10.33326/27086062.2026.1.2498
Palabras clave: desdolarización, guaraní, metas de inflación, Paraguay, sistema financiero
Keywords: de-dollarization, financial system, guaraní, inflation targeting, Paraguay
El empleo de divisas extranjeras en las operaciones bancarias domésticas representa una característica distintiva de numerosas economías latinoamericanas, condicionando de manera sustancial tanto el diseño como la efectividad de los instrumentos de política monetaria implementados durante las últimas cuatro décadas (Ize & Levy Yeyati, 2003; Levy Yeyati, 2006). Este comportamiento, conceptualizado como la utilización de una moneda foránea
—generalmente el dólar norteamericano— para funciones de reserva patrimonial, referencia contable o medio transaccional en reemplazo parcial o total del signo monetario local, constituye uno de los retos más persistentes enfrentados por las autoridades monetarias de naciones con mercados emergentes (Calvo & Végh, 1992; Savastano, 1996).
Desde el prisma teórico, diversos estudios han identificado múltiples determinantes que explican tanto el surgimiento como la persistencia de este fenómeno (Honohan & Shi, 2001; Nicoló et al., 2005). El marco analítico de optimización de carteras, propuesto por Ize y Levy Yeyati (2003), plantea que los agentes racionales configuran la estructura de sus activos y obligaciones considerando las fluctuaciones relativas entre la erosión del poder adquisitivo doméstico y las variaciones del valor real de la divisa. Conforme a esta perspectiva, períodos caracterizados por deterioro inflacionario acelerado y movimientos bruscos del tipo de cambio generan incentivos para recomponer portafolios, sustituyendo tenencias en moneda local por posiciones en divisa extranjera como estrategia de preservación patrimonial (Selçuk, 2003).
Complementariamente, el concepto de inercia en los patrones de dolarización, formulado inicialmente por Guidotti y Rodriguez (1992) y enriquecido posteriormente por diversos investigadores (Rappoport, 2009; Castillo & Winkelried, 2010), sostiene que, una vez incorporadas las prácticas de denominación en moneda extranjera, estas exhiben notable resistencia al cambio, incluso cuando las condiciones macroeconómicas originarias han experimentado mejoras sustanciales. Dicha persistencia encuentra explicación en factores tales como los costos asociados a la reconversión de contratos, la memoria institucional acumulada, y los efectos de red derivados del uso extendido del dólar en transacciones comerciales y financieras (Reinhart et al., 2014).
Paraguay, en su condición de economía de dimensiones reducidas y elevada apertura comercial ubicada en el Cono Sur americano, no ha permanecido al margen de esta dinámica. A lo largo de las décadas de 1980 y 1990, la nación atravesó episodios de considerable inestabilidad de precios y volatilidad cambiaria que erosionaron progresivamente la confianza ciudadana en el guaraní como instrumento de resguardo patrimonial, propiciando
un proceso gradual de sustitución monetaria (García-Escribano & Sosa, 2011). La variación promedio del nivel general de precios durante los años noventa superó el 15 % anual, registrando valores extremos del 44 % en 1990 y del 38 % en 1994, configurando un escenario propicio para la dolarización tanto de ahorros como de obligaciones crediticias.
La turbulencia económica que sacudió la región a inicios del presente siglo, particularmente el derrumbe del sistema financiero argentino durante 2001-2002, intensificó dramáticamente este proceso en territorio paraguayo (Calvo, 2002; Calvo & Reinhart, 2002). El desmoronamiento del régimen de paridad cambiaria en Argentina y la consecuente pérdida masiva de valor del peso trasandino desencadenaron efectos de propagación hacia las economías limítrofes, incluyendo presiones severas sobre la cotización del guaraní. Durante 2002, la moneda nacional experimentó una depreciación cercana al 100 % frente al dólar, transitando desde 3.545 guaraníes por unidad de divisa estadounidense a finales de 2000 hasta 7.000 guaraníes al cierre de 2002, acelerando la migración hacia activos denominados en moneda extranjera.
Sin embargo, desde mediados de la primera década del nuevo milenio, Paraguay —junto con Bolivia, Perú y Uruguay— comenzó a transitar un sendero de reversión gradual de la dolarización financiera, proceso que ha concitado creciente atención tanto académica como de hacedores de política (García-Escribano & Sosa, 2011; Catão & Terrones, 2016; Levy Yeyati, 2021). Esta transformación ha sido impulsada por la consolidación de arquitecturas macroeconómicas más robustas, la adopción de esquemas de conducción monetaria basados en objetivos inflacionarios, el desarrollo incipiente de mercados de capitales en moneda local y la implementación de regulaciones prudenciales específicas (Kokenyne et al., 2010; Armas et al., 2006).
La autoridad monetaria paraguaya adoptó formalmente el esquema de metas de inflación en mayo de 2011, estableciendo como propósito fundamental la preservación del poder adquisitivo del signo monetario nacional (Banco Central del Paraguay, 2014). Esta transición, precedida por años de fortalecimiento técnico institucional y cooperación con organismos multilaterales y bancos centrales de la región, representó un giro paradigmático en la gestión de la política monetaria doméstica (International Monetary Fund, 2022). El nuevo marco estableció inicialmente un objetivo inflacionario del 5 % con tolerancia de ±2,5 puntos porcentuales, posteriormente calibrado al 4 % con banda de ±2 puntos y más recientemente al 3,5 %. La literatura sugiere que la adopción de metas de inflación contribuye a reducir la dolarización financiera al anclar las expectativas de precios (Lin & Ye, 2013).
La literatura especializada en procesos de reversión de dolarización ha identificado múltiples factores explicativos, incluyendo la estabilización macroeconómica sostenida, la tendencia apreciativa del tipo de cambio, los diferenciales regulatorios de encaje entre monedas, el desarrollo de vehículos financieros en moneda doméstica y las medidas prudenciales que internalizan los riesgos asociados a la intermediación en divisa extranjera (Fernández-Arias, 2005; Rennhack & Nozaki, 2006; Galindo & Leiderman, 2005). No obstante, subsiste debate académico respecto a la sostenibilidad de largo plazo de estos procesos y la posibilidad de reversión ante perturbaciones adversas, particularmente en contextos de volatilidad cambiaria acentuada (Catão & Terrones, 2016).
Los informes más recientes del Fondo Monetario Internacional sobre Paraguay (International Monetary Fund, 2024, 2025) destacan la solidez del entramado macroeconómico paraguayo, con expansión económica vigorosa, inflación contenida dentro de los rangos objetivo y un sector bancario estable y adecuadamente capitalizado. Sin embargo, los ratios de dolarización financiera persisten en niveles intermedios, sugiriendo que el proceso de consolidación del guaraní como denominador principal de operaciones financieras aún no ha concluido.
En este marco, el propósito central de la presente investigación consiste en examinar la trayectoria del proceso de desdolarización del sistema financiero paraguayo durante el período 1995-2024, identificando las tendencias estructurales, los factores explicativos subyacentes y contrastando la experiencia paraguaya con otros países regionales que han implementado estrategias similares. Se postula como hipótesis central que la implementación del régimen de metas de inflación y la estabilidad macroeconómica sostenida han contribuido positivamente al proceso de desdolarización, aunque este no ha logrado revertir completamente los niveles observados previo a la crisis regional de inicios del siglo XXI, evidenciando la presencia de inercia en las preferencias monetarias de los agentes económicos
La presente investigación empleó un enfoque cuantitativo con diseño no experimental de tipo longitudinal retrospectivo. El horizonte temporal abarcó desde diciembre de 1995 hasta septiembre de 2024, comprendiendo aproximadamente 346 observaciones mensuales para cada variable analizada. Este período fue seleccionado por su relevancia analítica, dado que comprende tanto la fase de incremento de la dolarización (1995-2002), como la fase de recuperación parcial de la moneda nacional (2003-2010) y la fase de estabilización bajo el régimen de metas de inflación (2011-2024).
Los registros utilizados provienen exclusivamente de fuentes oficiales divulgadas por la autoridad monetaria nacional a través de su portal de Estudios Económicos y su Repositorio Institucional. El empleo de fuentes oficiales garantiza la consistencia metodológica de las series temporales y su comparabilidad intertemporal. Específicamente, se emplearon las siguientes bases de datos: (a) créditos y depósitos del sistema bancario y financiero, que contiene información desagregada por tipo de instrumento, sector institucional y moneda de denominación; (b) agregados monetarios, que incluye las series de base monetaria, M0, M1, M2 y M3, así como los componentes de depósitos en moneda extranjera; (c) series de tipo de cambio nominal guaraní-dólar.
Las series de créditos y depósitos están expresadas en millones de guaraníes, con los saldos en moneda extranjera convertidos al tipo de cambio vigente a cada fecha de observación. Esta metodología, estándar en estudios sobre dolarización financiera (Gulde-Wolf et al., 2004), permite la comparabilidad de los agregados y el cálculo de ratios de participación consistentes. Los datos corresponden a saldos a fin de cada mes para el sistema consolidado de bancos y empresas financieras supervisadas por el BCP.
Las variables principales de análisis fueron definidas siguiendo las convenciones establecidas en la literatura especializada sobre dolarización financiera (Ize & Levy Yeyati, 2003; García-Escribano & Sosa, 2011):
Ratio de dolarización de depósitos (RDD): calculado como el cociente entre los depósitos totales en moneda extranjera (expresados en guaraníes al tipo de cambio corriente) y el total de depósitos del sistema bancario. Este indicador captura la preferencia de los depositantes por mantener sus ahorros en moneda extranjera versus moneda nacional, siendo ampliamente utilizado en estudios empíricos (Neanidis & Savva, 2009).
Ratio de dolarización de créditos (RDC): calculado como el cociente entre los créditos totales en moneda extranjera (expresados en guaraníes al tipo de cambio corriente) y el total de créditos del sistema bancario. Este indicador refleja tanto la demanda de financiamiento en dólares por parte de los prestatarios como la disposición de los bancos a otorgar créditos en moneda extranjera, considerando también el rol de la banca de propiedad extranjera en estas dinámicas (Basso et al., 2011; Brown & De Haas, 2012).
Índice de dolarización financiera (IDF): calculado como el promedio simple de los ratios de dolarización de depósitos y créditos. Este indicador sintético permite una evaluación global del grado de dolarización del sistema financiero.
El procesamiento de la información se estructuró en tres etapas secuenciales. Durante la primera etapa, se efectuó un análisis descriptivo de las series temporales, calculando estadísticos de tendencia central, dispersión y forma para cada variable y subperíodo relevante. En la segunda etapa, se identificaron los puntos de quiebre estructural en las series, correspondientes a eventos macroeconómicos significativos como la crisis de 2002 y la adopción del régimen de metas de inflación en 2011. En la tercera etapa, se realizó un análisis comparativo con datos disponibles de países de la región (Bolivia, Perú y Uruguay) que han experimentado procesos de desdolarización documentados en la literatura.
El procesamiento de datos se realizó utilizando Python 3.12 con las librerías Pandas para manipulación de datos y análisis estadístico. La visualización de resultados se efectuó mediante tablas comparativas que permiten identificar las tendencias de largo plazo y los cambios estructurales en los indicadores de dolarización. Los archivos de datos originales fueron preservados en formato Excel (.xlsx) para garantizar la replicabilidad del análisis.
El examen de la serie temporal de depósitos reveló una trayectoria no lineal del proceso de dolarización durante el período de estudio, caracterizada por tres fases claramente diferenciadas. La tabla 1 presenta la evolución anual de los principales indicadores de dolarización de depósitos, permitiendo identificar las tendencias de largo plazo y los puntos de inflexión del proceso.
En diciembre de 1995, punto inicial de la serie analizada, la participación de los depósitos en moneda nacional (MN) alcanzaba el 68,5 % del total, mientras que los depósitos en moneda extranjera (ME) representaban el 31,5 % restante. Este punto de partida relativamente favorable para la moneda nacional reflejaba la estabilidad macroeconómica relativa de mediados de la década de 1990, con tasas de inflación que, aunque elevadas en términos absolutos, mostraban una tendencia decreciente respecto a los niveles observados a inicios de la década.
Sin embargo, a partir de 1997 se observó un deterioro acelerado y sostenido de la posición de la moneda nacional en el sistema de depósitos. La inestabilidad política interna, combinada con los efectos de contagio de la crisis asiática (1997) y la posterior crisis brasileña (1999), generaron presiones significativas sobre el guaraní y erosionaron la confianza de los depositantes en la moneda local. Para diciembre de 1999, la participación de depósitos en MN había caído a 42,1 %, evidenciando una pérdida de 26,4 puntos porcentuales en apenas cuatro años.
El punto de máxima dolarización de depósitos se alcanzó en diciembre de 2002, cuando la participación de depósitos en ME llegó al 65,8 % del total, dejando apenas el 34,2 % para los depósitos en moneda nacional. Este nivel históricamente alto coincidió con los efectos más severos de la crisis argentina sobre la economía paraguaya, incluyendo una depreciación nominal del guaraní cercana al 100 % durante ese año.
Evolución de la dolarización de depósitos en el sistema financiero paraguayo (1995-2024)
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Año Dep. MN (%) Dep. ME (%) Var. MN (pp) TC (Gs/$) Var. TC (%)
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1995 | 68,54 | 31,46 | - | 2035 | - |
1996 | 64,48 | 35,52 | -4,06 | 2109 | 3,6 |
1997 | 57,00 | 43,00 | -7,48 | 2330 | 10,5 |
1998 | 46,33 | 53,67 | -10,67 | 2840 | 21,9 |
1999 | 42,12 | 57,88 | -4,21 | 3315 | 16,7 |
2000 | 42,84 | 57,16 | 0,72 | 3545 | 6,9 |
2001 | 37,62 | 62,38 | -5,22 | 4635 | 30,7 |
2002 | 34,23 | 65,77 | -3,39 | 7000 | 51,0 |
2003 | 42,51 | 57,49 | 8,28 | 6070 | -13,3 |
2004 | 47,93 | 52,07 | 5,42 | 6240 | 2,8 |
2005 | 51,02 | 48,98 | 3,09 | 6100 | -2,2 |
2006 | 54,94 | 45,06 | 3,92 | 5170 | -15,2 |
2007 | 61,44 | 38,56 | 6,50 | 4850 | -6,2 |
2008 | 59,22 | 40,78 | -2,22 | 4930 | 1,6 |
2009 | 62,79 | 37,21 | 3,57 | 4600 | -6,7 |
2010 | 60,77 | 39,23 | -2,02 | 4558 | -0,9 |
2011 | 62,50 | 37,50 | 1,73 | 4478 | -1,8 |
2012 | 63,01 | 36,99 | 0,51 | 4224 | -5,7 |
2013 | 60,92 | 39,08 | -2,09 | 4585 | 8,5 |
2014 | 57,73 | 42,27 | -3,19 | 4629 | 1,0 |
2015 | 52,23 | 47,77 | -5,50 | 5807 | 25,4 |
2016 | 54,03 | 45,97 | 1,80 | 5767 | -0,7 |
2017 | 56,99 | 43,01 | 2,96 | 5590 | -3,1 |
2018 | 57,24 | 42,76 | 0,25 | 5961 | 6,6 |
2019 | 56,31 | 43,69 | -0,93 | 6453 | 8,3 |
2020 | 55,68 | 44,32 | -0,63 | 6900 | 6,9 |
2021 | 55,14 | 44,86 | -0,54 | 6886 | -0,2 |
2022 | 55,00 | 45,00 | -0,14 | 7346 | 6,7 |
2023 | 55,02 | 44,98 | 0,02 | 7278 | -0,9 |
2024 | 55,06 | 44,94 | 0,04 | 7399 | 1,7 |
A partir de 2003, se inició un proceso gradual pero sostenido de recuperación de la moneda nacional en el sistema de depósitos. Esta recuperación fue impulsada por múltiples factores, incluyendo la estabilización del tipo de cambio (que se apreció de 7.000 Gs/$ en 2002 a 4.850 Gs/$ en 2007), la reducción de la inflación y el fortalecimiento del marco institucional de política monetaria. Para diciembre de 2009, previo a la implementación formal del esquema de metas de inflación, la participación de depósitos en MN había recuperado terreno hasta alcanzar el 62,8 %.
No obstante, esta tendencia positiva se desaceleró significativamente durante la década de 2010. La participación de depósitos en MN fluctuó en un rango relativamente estrecho entre el 52 % y el 63 %, sin lograr consolidar una tendencia clara de profundización de la moneda nacional. Al cierre del período analizado (septiembre de 2024), los depósitos en MN representaban el 55,1 % del total, nivel que resulta 13,4 puntos porcentuales inferior al observado en 1995.
La trayectoria de la dolarización crediticia siguió un patrón temporal similar al observado en los depósitos, aunque con algunas diferencias significativas en magnitud y timing. La tabla 2 presenta la evolución detallada de los indicadores de dolarización de créditos durante el período de estudio.
En 1995, los créditos en MN representaban el 72,2 % del total de la cartera crediticia del sistema bancario, un nivel más favorable que el observado en depósitos. Esta diferencia inicial puede explicarse por varios factores: primero, las regulaciones prudenciales que limitaban la exposición de los bancos al riesgo cambiario; segundo, la preferencia de los prestatarios por endeudarse en la moneda en la que perciben sus ingresos, y tercero, el mayor desarrollo relativo del mercado de créditos en guaraníes en ese período.
Evolución de la dolarización de créditos en el sistema financiero paraguayo (1995-2024)
Año | Créd. MN (%) | Créd. ME (%) | Var. MN (pp) | Spread* | Crec. Cart.(%) |
1995 | 72,23 | 27,77 | - | 5,2 | - |
1996 | 72,00 | 28,00 | -0,23 | 4,8 | 12,3 |
1997 | 63,04 | 36,96 | -8,96 | 4,5 | 15,7 |
1998 | 54,50 | 45,50 | -8,54 | 5,1 | 8,2 |
1999 | 51,68 | 48,32 | -2,82 | 6,3 | -3,5 |
2000 | 55,35 | 44,65 | 3,67 | 5,8 | 4,2 |
2001 | 49,30 | 50,70 | -6,05 | 7,2 | -8,1 |
2002 | 42,72 | 57,28 | -6,58 | 8,5 | -12,4 |
2003 | 49,80 | 50,20 | 7,08 | 6,1 | 5,3 |
2004 | 51,95 | 48,05 | 2,15 | 5,4 | 18,2 |
2005 | 56,16 | 43,84 | 4,21 | 4,8 | 22,1 |
2006 | 60,11 | 39,89 | 3,95 | 4,2 | 28,5 |
2007 | 61,06 | 38,94 | 0,95 | 3,8 | 35,2 |
2008 | 61,52 | 38,48 | 0,46 | 4,1 | 42,1 |
2009 | 66,15 | 33,85 | 4,63 | 5,2 | 8,5 |
2010 | 63,78 | 36,22 | -2,37 | 4,5 | 25,3 |
2011 | 60,23 | 39,77 | -3,55 | 4,8 | 28,7 |
2012 | 61,18 | 38,82 | 0,95 | 4,2 | 18,9 |
2013 | 57,00 | 43,00 | -4,18 | 4,5 | 22,1 |
2014 | 54,72 | 45,28 | -2,28 | 5,1 | 15,8 |
2015 | 52,10 | 47,90 | -2,62 | 6,2 | 8,5 |
2016 | 53,92 | 46,08 | 1,82 | 5,8 | 5,2 |
2017 | 55,20 | 44,80 | 1,28 | 5,1 | 12,3 |
2018 | 54,78 | 45,22 | -0,42 | 4,8 | 15,7 |
2019 | 55,68 | 44,32 | 0,90 | 5,2 | 11,2 |
2020 | 59,49 | 40,51 | 3,81 | 6,1 | 5,8 |
2021 | 60,23 | 39,77 | 0,74 | 5,5 | 12,4 |
2022 | 56,62 | 43,38 | -3,61 | 4,8 | 18,9 |
2023 | 56,80 | 43,20 | 0,18 | 4,5 | 10,2 |
2024 | 56,35 | 43,65 | -0,45 | 4,2 | 8,7 |
El deterioro de la posición de la moneda nacional en el mercado crediticio fue pronunciado durante el período 1997-2002. Para 1999, la participación de créditos en MN había caído a 51,7 % y alcanzó su mínimo histórico en 2002 con apenas 42,7 %, lo que implicó que más de la mitad de la cartera crediticia del sistema financiero estuviera denominada en dólares estadounidenses. Esta elevada dolarización crediticia generó vulnerabilidades significativas para el sistema financiero, dado que una proporción importante de los prestatarios en dólares no contaba con ingresos en moneda extranjera.
La recuperación de los créditos en MN fue más pronunciada que en el caso de los depósitos durante la fase inicial de desdolarización. Para 2009, la participación de créditos en MN había alcanzado el 66,1 %, superando incluso el nivel de 1997 y representando una ganancia de 23,4 puntos porcentuales respecto al mínimo de 2002. Esta recuperación más acelerada en créditos puede explicarse por las medidas prudenciales implementadas por el BCP, incluyendo mayores requerimientos de provisiones para créditos en moneda extranjera (García-Escribano, 2010).
La tabla 3 presenta una síntesis comparativa de los indicadores de dolarización para años seleccionados, permitiendo identificar las principales fases del proceso y su relación con el contexto macroeconómico. El análisis revela tres fases claramente diferenciadas en el proceso de desdolarización paraguayo.
Síntesis comparativa de indicadores de dolarización del sistema financiero paraguayo
Año | Dep. MN (%) | Dep. ME (%) | Créd. MN (%) | Créd. ME (%) | IDF* (%) | Fase |
1995 | 68,5 | 31,5 | 72,2 | 27,8 | 29,6 | Inicial |
1998 | 46,3 | 53,7 | 54,5 | 45,5 | 49,6 | Dolarización |
2000 | 42,8 | 57,2 | 55,3 | 44,7 | 50,9 | Dolarización |
2002 | 34,2 | 65,8 | 42,7 | 57,3 | 61,5 | Máx. Dolariz. |
2005 | 51,0 | 49,0 | 56,2 | 43,8 | 46,4 | Recuperación |
2009 | 62,8 | 37,2 | 66,1 | 33,9 | 35,6 | Recuperación |
2011 | 62,5 | 37,5 | 60,2 | 39,8 | 38,7 | Metas Inflac. |
2015 | 52,2 | 47,8 | 52,1 | 47,9 | 47,8 | Estancamiento |
2020 | 55,7 | 44,3 | 59,5 | 40,5 | 42,4 | Estancamiento |
2024 | 55,1 | 44,9 | 56,3 | 43,7 | 44,3 | Estancamiento |
Elaboración propia con datos del Banco Central del Paraguay
La primera fase (1995-2002), denominada fase de dolarización, se caracterizó por un incremento sostenido y acelerado de la participación de la moneda extranjera en el sistema financiero. El índice de dolarización financiera pasó de 29,6 % en 1995 a 61,5 % en 2002, representando un incremento de 31,9 puntos porcentuales en apenas siete años.
La segunda fase (2003-2010), denominada fase de recuperación, evidenció una reversión significativa del proceso de dolarización. El índice de dolarización financiera se redujo de 61,5 %, en 2002, a 37,7 %, en 2010, representando una disminución de 23,8 puntos porcentuales. Esta fase coincidió con la estabilización macroeconómica post-crisis, la apreciación del tipo de cambio nominal y el fortalecimiento gradual del marco institucional de política monetaria.
La tercera fase (2011-2024), denominada fase de estancamiento, mostró una estabilización del proceso de desdolarización en niveles intermedios, sin avances significativos adicionales. El índice de dolarización financiera fluctuó entre el 38 % y el 48 % durante este período, con una tendencia ligeramente creciente en los últimos años. Al cierre de 2024, el IDF se situó en 44,3 %, nivel superior al observado en 2010 (37,7 %) y significativamente mayor al punto de partida de 1995 (29,6 %).
La tabla 4 presenta una comparación de la evolución de la dolarización de depósitos en Paraguay con países de la región que han experimentado procesos de desdolarización documentados en la literatura: Bolivia, Perú y Uruguay.
Comparación regional: dolarización de depósitos en países seleccionados de América Latina (%)
Año | Paraguay | Bolivia | Perú | Uruguay |
2001 | 62,4 | 93,0 | 76,0 | 84,0 |
2005 | 49,0 | 82,0 | 67,0 | 88,0 |
2010 | 39,2 | 45,0 | 46,0 | 76,0 |
2015 | 47,8 | 20,0 | 38,0 | 72,0 |
2020 | 44,3 | 15,0 | 35,0 | 68,0 |
2023 | 45,0 | 12,0 | 32,0 | 65,0 |
La comparación regional revela patrones diferenciados de desdolarización entre los países analizados. Bolivia exhibe el proceso de desdolarización más pronunciado, reduciendo su ratio de dolarización de depósitos del 93 % en 2001 al 12 % en 2023; una disminución de 81 puntos porcentuales que representa un caso excepcional en
la región. Este resultado se atribuye a una combinación de políticas específicas, incluyendo la bolivianización
promovida activamente por las autoridades.
Perú presenta un proceso de desdolarización gradual pero sostenido, reduciendo la dolarización de depósitos del 76 % en 2001 al 32 % en 2023. El caso peruano ha sido ampliamente documentado en la literatura (García-Escribano, 2010; Catão & Terrones, 2016) y se caracteriza por una estrategia integral, que incluye metas de inflación, encajes diferenciados y desarrollo del mercado de deuda pública en moneda local.
Uruguay muestra una reducción más modesta de la dolarización, pasando del 84 % en 2001 al 65 % en 2023 (International Monetary Fund, 2023). El caso uruguayo es particularmente relevante para Paraguay, dada su similitud estructural como economía pequeña y abierta vecina de economías mayores y más volátiles. Paraguay presenta un patrón intermedio, con una reducción de la dolarización de depósitos del 62,4 % en 2001 al 45 % en 2023.
Los hallazgos de la presente investigación resultan consistentes con los resultados previos de García-Escribano y Sosa (2011), quienes identificaron a Paraguay como uno de los países latinoamericanos con procesos de desdolarización más significativos durante la década de 2000. No obstante, la extensión del análisis hasta 2024 revela que el proceso de desdolarización paraguayo ha sido parcial e incompleto, presentando características de estancamiento en la última década que merecen análisis detallado.
Desde la perspectiva teórica del modelo de optimización de carteras (Ize & Levy Yeyati, 2003; Levy Yeyati, 2006), la persistencia de niveles moderados de dolarización en Paraguay puede explicarse por la volatilidad relativa de la inflación y el tipo de cambio real. Si bien la implementación del régimen de metas de inflación ha contribuido a reducir significativamente la volatilidad inflacionaria, el tipo de cambio nominal ha experimentado episodios de depreciación relevantes, particularmente durante 2015 (25,4 %) y en menor medida durante 2019-2022. Estos episodios, aunque moderados en comparación con la crisis de 2002, pueden haber reforzado las preferencias de los agentes por mantener activos en moneda extranjera.
El concepto de inercia en los patrones de dolarización, formulado originalmente por Guidotti y Rodriguez (1992), encuentra respaldo empírico en el caso paraguayo. Los datos muestran que, a pesar de más de dos décadas de estabilidad macroeconómica relativa y bajas tasas de inflación desde la adopción del régimen de metas de inflación, los niveles de dolarización permanecen significativamente por encima de los observados en 1995. Esta persistencia, consistente con los modelos teóricos de Rappoport (2009) y Castillo y Winkelried (2010), sugiere que los agentes económicos paraguayos han desarrollado preferencias arraigadas por la denominación en dólares de sus activos y pasivos.
Múltiples factores pueden explicar esta inercia. Primero, los costos de transacción y coordinación asociados al cambio de moneda de denominación de contratos financieros pueden generar resistencia en las decisiones de cartera (Reinhart et al., 2014). Segundo, la memoria colectiva de los episodios de crisis cambiaria, particularmente la depreciación de 2002, puede mantener viva la percepción de riesgo cambiario incluso en períodos de estabilidad. Tercero, las externalidades de red derivadas del uso generalizado del dólar en ciertos segmentos del mercado pueden perpetuar su utilización.
El contraste con Bolivia, Perú y Uruguay permite extraer lecciones relevantes sobre los factores que facilitan o dificultan la desdolarización. El caso boliviano, con una reducción de la dolarización de depósitos de 93 % a 12 %, sugiere que procesos de desdolarización profundos son posibles, pero requieren condiciones particulares que incluyen: una política explícita de promoción de la moneda local, condiciones macroeconómicas excepcionalmente favorables y el uso del tipo de cambio como ancla nominal.
El caso peruano, documentado extensamente por García-Escribano (2010) y Catão y Terrones (2016), ilustra
una estrategia integral de desdolarización que combina múltiples instrumentos: metas de inflación, encajes
diferenciados que penalizan la intermediación en dólares, repos en soles que inyectan liquidez en moneda local y desarrollo activo del mercado de deuda pública en moneda doméstica. Esta estrategia multidimensional, recogida como buena práctica en el compendio de Armas et al. (2006), ha logrado reducir la dolarización de depósitos del 76 % al 32 % en dos décadas.
En el contexto paraguayo específico, García-Escribano y Sosa (2011) señalaron que, con excepción de Paraguay, los países con procesos de desdolarización exitosos en América Latina han desarrollado activamente sus mercados de bonos públicos en moneda doméstica con vencimientos extendidos. Esta carencia en el desarrollo del mercado de deuda pública en guaraníes podría explicar parcialmente el estancamiento observado en la última década. Sin instrumentos financieros atractivos denominados en moneda local que compitan con los depósitos y préstamos en dólares, los agentes económicos carecen de alternativas para diversificar sus portafolios.
Las implicancias de política de estos hallazgos son múltiples. Primero, la consolidación del régimen de metas de inflación y el mantenimiento de la estabilidad macroeconómica aparecen como condiciones necesarias, pero no suficientes para una desdolarización profunda (Kokenyne et al., 2010). Segundo, se requieren medidas complementarias que faciliten la sustitución de instrumentos en dólares por alternativas atractivas en guaraníes (Galindo & Leiderman, 2005). Tercero, las medidas prudenciales que internalizan los riesgos de la dolarización pueden contribuir a acelerar el proceso sin generar desintermediación.
La presente investigación analizó el proceso de desdolarización del sistema financiero paraguayo durante el período 1995-2024, utilizando datos oficiales del Banco Central del Paraguay para construir indicadores de dolarización de depósitos, créditos y un índice sintético de dolarización financiera. El análisis permitió identificar tres fases claramente diferenciadas en la evolución del proceso: una fase de dolarización acelerada (1995-2002), una fase de recuperación de la moneda nacional (2003-2010) y una fase de estancamiento (2011-2024).
Los resultados confirman parcialmente la hipótesis planteada inicialmente. Si bien la adopción del esquema de metas de inflación en 2011 y la estabilidad macroeconómica sostenida durante las últimas dos décadas contribuyeron positivamente al proceso de desdolarización, este no ha logrado revertir completamente los niveles de dolarización previos a la crisis regional de inicios del siglo XXI. Específicamente, la participación de la moneda nacional en depósitos pasó de 68,5 % en 1995 a 55,1 % en 2024, representando una pérdida neta de 13,4 puntos porcentuales. En créditos, la participación de la moneda nacional pasó de 72,2 % a 56,3 %, una pérdida de 15,9 puntos porcentuales.
Se identificaron como principales factores explicativos: primero, la evolución del tipo de cambio nominal, con la depreciación acelerada de 2001-2002 como catalizador del máximo nivel de dolarización histórico; segundo, la adopción del régimen de metas de inflación en 2011, que contribuyó a anclar las expectativas inflacionarias, y, tercero, las condiciones macroeconómicas favorables del período 2003-2010.
Entre las recomendaciones de política que emergen de este análisis se incluyen: primero, el desarrollo activo del mercado de deuda pública en guaraníes con vencimientos extendidos, siguiendo la experiencia exitosa de Perú y Bolivia; segundo, la creación de instrumentos financieros indexados a la inflación que proporcionen protección contra la erosión del poder adquisitivo; tercero, la calibración de medidas prudenciales como encajes diferenciados y provisiones por riesgo cambiario, y, cuarto, el desarrollo de mercados de derivados cambiarios que permitan gestionar el riesgo de tipo de cambio sin recurrir a la dolarización.
Como líneas futuras de investigación se proponen: un análisis econométrico formal de los determinantes de la desdolarización paraguaya, utilizando modelos VAR o VECM; un estudio microeconómico a nivel de hogares y empresas sobre las preferencias por moneda de denominación, y un análisis comparativo más profundo con Uruguay y otros países de similar estructura económica.
En síntesis, Paraguay ha experimentado un proceso de desdolarización parcial e incompleto, caracterizado por una reversión significativa de los niveles extremos alcanzados durante la crisis de 2002, pero con estancamiento posterior que mantiene niveles de dolarización superiores a los observados, previo al inicio del proceso de dolarización acelerada. La evidencia sugiere la presencia de inercia en las preferencias monetarias de los agentes económicos paraguayos, que requiere de políticas activas y multidimensionales para ser superada.
Juan Antonio Moreno Mareco: conceptualización, curación de datos, análisis formal, adquisición de fondos, investigación, metodología, administración del proyecto, recursos, software, supervisión, validación, visualización, redacción: borrador original, redacción: revisión y edición.
Se utilizaron recursos propios para el financiamiento del estudio.
Los autores expresan que no existe conflicto de intereses.
Este estudio ha sido revisado por pares externos en la modalidad de doble ciego.
Los datos se encuentran alojados junto a los demás archivos de este artículo, también se pueden pedir al autor de correspondencia.
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